Razones por qué las madrinas son tu segunda madre


Ser madrina es un trabajo para toda la vida. Cuando una pareja tiene un bebé, deben elegir muy bien quién será el padrino y la madrina de su hijo, pues es en esa persona en quien depositan toda su confianza, para que ellos formen parte fundamental de la crianza de esa personita.



A continuación te mostraremos un hermoso pensamiento de un autor anónimo, que describe muy bien todas las responsabilidades y el privilegio que implica ser la madrina de un pequeño. Después de leer estas bellas palabras, tomarás mucho más en serio el papel que una madrina debe desempeñar. Es una verdadera bendición. 




Ser madrina es…

Es un trabajo de hadas…

Es amar a alguien que aunque no creció dentro de ti se formó en tu corazón y esperaste con ansias desde que supiste de su existencia.

Es ser merecedora de la enorme confianza de una mamá para cuidar lo más preciado que tiene en la vida…

Es ser una persona tan especial como para recibir ese regalo y saber corresponder de regreso, porque los ahijados crecen y las madrinas envejecen, pero el amor no cambia con el tiempo…

Es ser mamá antes de tener hijos o aumentar más la familia, es saber que cuando ese niño crezca va a voltear atrás para decir : ¨mi madrina estuvo a mi lado en cada momento importante¨.

Es sentir tu corazón lleno de orgullo y felicidad cuando ese pequeño te presume con sus amiguitos y grita con una enorme sonrisa en su rostro “Ella es mi madrina”.

Para un madrina un ahijado alegra sus días, le enriquece el alma y  su vida le da más sentido a la suya.

Ser madrina es la mejor bendición del mundo.
Gracias a todas las madrinas por su inagotable amor.



Recomendados
Recomendados