Lo que este soldado hizo para salvar a su amigo, hizo llorar a todos


Ser valiente no implica querer demostrar que no le tememos a nada, sino a tener coraje para actuar de la forma correcta en los casos que prueban de qué estamos hechos. 



Kyle Carpenter se enlistó en la Marina de los Estados Unidos a los 19 años, demostrando desde el inicio una increíble actitud y habilidades, por esa razón a los 21 años fue ascendido y llevado a Afganistán a participar en la “Operación Libertad Duradera” en noviembre del 2010. 



Kyle no podía estar más emocionado, pues entraría a una zona de alto peligro acompañado de su mejor amigo y compañero de la marina, Nick Eufrazio. 

Los dos amigos estaban siempre muy alertas, pues les habían avisado que un grupo de rebeldes había emboscado un batallón de Estados Unidos. Prometieron cuidarse mutuamente… estaban en una de las zonas más peligrosas de Afganistán.

De un momento a otro y cuando menos lo esperaban, un grupo de Talibanes atacó por sorpresa detonando bombas y granadas. Uno de los explosivos calló justamente en el techo donde Kyle y Nick se encontraban, quedando justo en medio de ambos soldados. 

No había mucho tiempo para actuar, así que Kyle, con el afán de proteger a su mejor amigo, como ya se lo habían prometido, se arrojó sobre el explosivo recibiendo el 99% de los daños. 


Kyle sufrió horribles daños, su cuerpo estaba completamente destrozado, había perdido un ojo y su mandíbula se desprendió completamente de su cara. Su brazo, pecho y gran parte de su estómago se encontraban casi inservibles. 

Sin embargo, de nada le valió al valiente soldado haberse arriesgado a muerte, ya que su amigo terminó recibiendo dos fragmentos de metal que salieron disparados directamente a su cerebro. 

El primero en llegar a la horrible escena fue el soldado Jared Lilly, quien conmovido afirmó lo siguiente “No tengo ninguna duda que Kyle saltó sobre aquella granada, Nick era como su hermano pequeño y estoy seguro que él habría hecho lo mismo para protegerlo. Kyle entregó su cuerpo para hacer un último sacrificio, pero aún no le tocaba morir y sobrevivió. Intentó proteger la vida de su amigo entregando la suya, ese es el más alto símbolo de honor” 


La historia se propagó rápidamente por todo el ejército, por lo que los generales recibieron muchísimas peticiones para que le entregaran a Kyle la Medalla de Honor, uno de los más altos reconocimientos que da el ejército estadounidense. Fue el presidente Barack Obama quien le hizo entrega de tan preciado reconocimiento en una conmovedora asamblea. 


Después de aquella noche han pasado algunos años y 30 operaciones en el intento de que Kyle recupere al menos un poco de lo que solía ser antes. El soldado se mantiene con gran optimismo y recuperándose poco a poco. Hoy en día se dedica a ofrecer pláticas a otros soldados pues se ha convertido en un símbolo del Cuerpo de Marinos de los Estados Unidos. 

Nick, desgraciadamente no se ha podido recuperar de las lesiones y sigue luchando para recuperarse. 



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