Pensó que eran picaduras de insectos pero cuando el veterinario lo vio llamó a la policía


Su nombre es Hayden Howard y vive en Seymour Estados Unidos  al lado de su inseparable amigo, Jack, un hermoso perro, raza mastín inglés, quien lamentablemente fue víctima de una de las peores torturas.






Como de costumbre Hayden se levantó muy temprano, sacó a pasear a su perro y se fue  a trabajar como siempre lo hacía. Aunque parecía un día normal, cuando la chica regresó a casa se dio cuenta que el pequeño Jack no solo se veía decaído, también tenía unas extrañas marcas por todo su cuerpo, por lo que muy asustada al pensar que se trataba de la picadura de algún insecto, tomó a su mejor amigo y lo llevó de inmediato al veterinario, en donde se llevó una increíble sorpresa.



Luego de ser examinado, el medico le informó a la chica que los orificios que presentaba su perro no eran producto de una picadura, sino que se trataban de diversos disparos de balines que el animal había recibido. Las patas, estómago y cara del pequeño Jack estaban repletas de estos balazos, por lo que el veterinario tuvo que extraer 33  balines que se habían quedado impregnados en su débil cuerpo, mientras que otros tantos no fueron posibles de extraer. 



En total Jack recibió 71 disparos, por lo que indignada ante lo que había sucedido, su dueña decidió llamar a la policía. Luego de varias investigaciones, las autoridades lograron dar con el paradero del responsable que resulto ser, Tom Woodward, vecino de la chica.


Afortunadamente y gracias a que la policía encontró en el domicilio de este monstruo el arma con la que Jack fue herido, el hombre fue arrestado y debido a que contaba con antecedentes criminales fue sentenciado de inmediato a varios años de prisión 


Por su parte Jack logró recuperarse, pero tristemente no todos los animalitos corren con la misma suerte. Es momento de hacer conciencia, digamos NO al maltrato animal.



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