Pensó que era una mancha en su piel, pero meses después no paraba de crecer


Hoy te contaremos una historia que te cambiará la percepción de las cosas, pues estamos acostumbrados a dejar pasar esas señales que nuestro cuerpo nos da, tratándo de avisarnos que algo peligroso se avecina. Tal y como le pasó a Bethany Greenway. 

Esta mujer, una joven y trabajadora madre de familia, pasó una de las situaciones más difíciles y dolorosas, por no prestar atención a un pequeño punto que le apareción en la frente. Así sucedieron los hechos. 


Un día como cualquiera, Beth, como le dicen sus amigos, sintió un pequeño granito en la frente. Una pequeña verruga que parecía un punto negro. 




Aunque no sabía que era, pero debido a su tamaño, se despreocupó pensando que se le quitaría por sí sólo un muy poco tiempo; sin embargo, estaba muy equivocada. 

 Al llegar esa noche a su casa, aplicó un exfoliante en la zona esperando que ese “punto negro” o más bien “costra” que tenía en la frente desapareciera, pero no fue así. Así pasaron semanas, hasta que fue al médico por recomendación de una de sus amigas, quién la mandó al cirujano plástico para eliminar la “mancha” por medio de una operación. Fue en ese mismo momento empezaron los análisis. El panorama era mucho peor de lo que nos habíamos imaginado. 

¨Recuerdo que después de mucho tiempo que no se me quitaba eso que me salió en la frente, acudí con el cirujano plástico para hacerme exámenes. A los dos días me llama y me dice: ´necesitamos hablar urgentemente, esta será una conversación muy seria. Vente preparada´ - en ese momento esperé lo peor, pero nunca me imaginé que sería tan malo¨. 

Ese día, 12 agosto del 2016, Bethany entró al consultorio para enterarse que lo que tenía era un melanoma desmoplásico y un melanoma, ambos son tipos de cáncer de piel. Uno de los más agresivos. 

Su familia quedó destrozada, pero armándose de fuerzas siguieron hacia adelante, y en tan sólo 10 días ella entró a cirugía, pues esa era la única esperanza de salvarla, quitándole toda la piel afectada, pues Beth había dejado pasar mucho tiempo. 


La operación fue todo un éxito. El médico hizo un trabajo brillante, pero la frente de la paciente quedó muy afectada; sin embargo, tenía muchas posibilidades de salvarse, y por eso ella estaba feliz. 


Aún así sabía que la recuperación sería larga, dolorosa y muy difícil, pero ella tenía a su familia para apoyarla. 


Es por esa razón que decidió documentar todo el proceso, y eso nos deja esta importante lección de salud. 


Desgraciadamente, sus visitas al hospital no acabarían ahí. Aunque ya habían pasado muchas horas de quirófano, su recuperación no había sido completada.


La recuperación duró meses, y los tratamientos eran muy incómodos y peligrosos. 


Pero gracias a su disciplina, su esfuerzo y el amor de su familia, logró salir adelante. Por fin, los resultados de su recuperación se podían notar. 


Sin embargo, a pesar de todas las mejoras, le quedó en su frente una cicatriz que le recordaría por muchos años ese oscuro episodio de su vida.


Afortunadamente, los métodos que Beth usó para acabar con la cicatriz fueron tan efectivos, que al poco tiempo empezaron a notarse los cambios. A pesar de la desesperación de verse en el espejo, ella tenía una esperanza de que algún día terminaría por fin con toda esta pesadilla. 


Nunca se imaginó que después de la dolorosa operación, vendrían meses de recuperación. 


Afortunadamente, después de 6 meses de esfuerzos, tratamientos y mucha desesperación… 


Bethany había sanado por completo. No sólo había recuperado su rostro, sino que le había ganado la guerra al cáncer. 


Esperamos que esta historia te enseñe a no dejar nada pasar ninguna de las señales que tu cuerpo te da, pues tratándose de enfermedades como el cáncer, el tiempo es de vital importancia. 



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